sábado, 14 de mayo de 2011

El demonio de mis pesadillas - Secretos ocultos

Llego como cada noche. Sin hacer ruido. Mi única droga, el ser que no me deja dormir desde hace meses. Bueno duermo dos o tres horas y mis siestas en el trabajo. Él suele llegar a media noche para luego desaparecer al alba. Él es mi miedo nocturno, mi dulce pesadilla, mi demonio de mármol blanco… Esta vez llego pronto. Antes de su hora. Me desperté sobresaltada al notar unos labios besando mis pies desnudos. Traía mala cara. Me acerque a él gateando por la cama y lo abrace como si lo necesitara. Me rodeo la cintura con sus fuertes brazos. Apoyo su cabeza en mi hombro y olio mi piel.

-Hola. –Susurro con su característica común, con dureza.
-Hola. –Acaricie su plateada cabellera.- Llegas pronto. ¿Estás bien?
-Mmm.… -No contesto. Solo musito y apretó mas su abrazo.- No me gusta para nada esta camiseta que usas para dormir.
-No Cam… -Sentí sus frías manos en mi piel.- cambies de tema. ¿Qué ha pasado?

Me miro a los ojos y medio sonrió. Su pozos negros se hicieron más oscuros como absorbiendo toda maldad. Poco a poco se fue acercando sus labios hacia los míos. 

-Nada. –Me beso.- Mi padre - Me vuelve a besar.- me obliga a casarme con una mujer que llevara mi marca y mi dará un heredero. –Otro beso.- Yo no quiero porque ni siquiera la conozco.
-¡Ah! –Me toco la barriga por instinto.- ¿Qué –Acaricie su mejilla algo apenada.- vas hacer?
- No puedo desobedecer al ogro –Cogió mi mano.- sino seré hombre muerto. –Me la besa y de repente su rostro se endureció.- ¿Qué me ocultas?
-¿¡Yo!? – Me alarme y asuste.- Yo no oculto nada.- Apretó con fuerza mi mano. Me hacía daño.- Me haces daño.
-¿Seguro?- Elevo la voz.- Hay algo en ti… -Hizo una pausa.- a cambiado.
-Si.- Me es estaba asustando.- Yo no noto nada raro…

De pronto me abofeteo y empujo hacia el otro lado de la cama con ira. Me golpee la parte lumbar con una esquina de la mesita auxiliar. Todo me empezó a dar vueltas. ÉL se alejo horrorizado con lo que hizo. Se llevo las manos a la cabeza sin saber cómo actuar. Mientras tanto yo me encogí de dolor. Un liquido caliente y de olor a metalizo resbalo a través de mis piernas era sangre. Mis ojos se nublaron. Pero pude escuchar un portazo, la puerta de mi habitación, unas palabras mal sonantes, no ubique esa voz, un gran sonido seco como si alguien se huevera empotrado contra la pared o roto algo y unos brazos protegiéndome y a la vez mimando, no los reconozco. No entendía que pasaba y ni si quiera la actitud de él de hace un segundo. Reconocí a la persona que me acunaba. Es mama. Susurra extrañas palabras. ¿Qué serán? ¡AY! ¡Me duele mucho! ¿Qué pasa en mis entrañas? Escucho otro golpe, esta vez mas fuerte. ¿A quién ha golpeado? ¿Y quién? Siento una angustia en mi corazón y mis lagrimas caen sobre mis mejillas porque si. No soporto este intenso dolor. Ante este dolor logre ver un poco. ¿Qué hace aquí mi jefe? ¿Por qué lo golpea con saña¿ Nunca me gusto su aura. Me da miedo y me abrazo a mi madre. ¿Qué le esta dicien…

-¡Energúmeno, bastardo!-Le grito.- No escuchas cuando te hablo.- Le vuelve a golpear.- Hijo,- Le agarro del cuello de la camisa.- no has sabido leer entre líneas ni tampoco reconocer a un hijo de brujos sin iniciar.- Lo dejo caer al suelo.- Además lo has estropeado todo.
-Pa…- Tosió sangre- Padre, yo no… -Tosió mas fuerte y se le lleno la mano de sangre.
-¿¡Tu qué, eh!? – se voz hizo eco.- ¡Ah! Ya entiendo, En todo este tiempo no te diste cuenta, ¿Verdad?- Volvió a entra a la habitación. Pues estaba en el pasillo.- ¿Cómo no…- Algo llamo su atención y bufo.- No debí dejarte salir… Ahora lo vas a lamentar.- Cerro la puerta de golpe.

A partir de ahí no volví a escuchar su voz, pero alguien apareció de la nada, mi hermana con aires de grandeza. ¿Qué hace aquí? ¿Qué quiere? ¿De qué se ríe? Seguro de mi desgracia. La divierte verme sufrir. El dolor va mitigando. Mama se está enfadando con su actitud.

-Mama, -La llamo medio riéndose.- pierdes el tiempo con ella. –Me señalo con asco.- Sabes perfectamente que YO.- Eso ultimo lo pronuncio con fuerza.- Soy más fuerte y mucho mejor que ella.
-Te equivocas.- sentí su corazón latir sin alterarse.- Él no estará contigo nunca.
-¡MENTIRA! –Grito como una loca.- ¡Tú no sabes NADA, mama!
-¡Tsss!- Chisto mi jefe tras cerrar la puerta.- Niñata,- escupió la palabra.- es todo lo contrario a lo que tu cabecita piensa.- la agarro de la muñeca.- Te quiero ver fuera de esta casa, niña malcriada.

Mi jefe la echo de aquí y ella no replico como hace con mama. Entro como salió, de la nada. Mama a su modo se tranquilizo. Temía lo peor y me achucho aun mas. Siguió susurrando esas extrañas palabras. Me acuno como cuando era pequeña y tenia pesadillas. Mama levanto el rostro. Lo sé. Noto sus movimientos. Suspiro cansada.

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Nos remontamos unos años atrás, al redor de veintitrés años. Un niño pequeño de cabellos plateados corría por el pasillo adornado con velas. Se dirigía hacia el salón del trono. Tramaba una travesura. Quería agarrar el cetro y corona de su padre y pasearse por todo el lugar con ello para luego esconderlo, para así reírse de su padre por no encontrarlos. Además se le notaba esa sonrisilla picarona dibujada en su rostro. Se le fue en un plis plas. Su plan arruinado. La bruja mayor de su padre estaba allí vigilando. Pero sus ojos se centraron en su abultada barriga. Le entro curiosidad. ¿Qué guarda ahí? ¿Por qué estaba tan gorda? Se acerco a la mujer con carita de niño bueno. Le pego un pequeñito tirón en la falda.

-¿Qué travesura tramabas, pequeño granuja?- Le pregunto al verle tan tranquilo.
-Nada.- Movió la cabeza rogando energéticamente.- ¿Qué guardas ahí?- señalo a su barriga.- ¿Un tesoro?- sus ojitos grillaron y sonrió.
-No, pequeño,- Se rio con su pregunta.- aquí dentro- Puso su mano en la barriga.- hay un bebe.
-¡Oh!- se sorprendió.- ¿Sera niño o niña? - Sonrió ilusionado.- ¡Qué sea niño! Así podremos jugar y hacer muchas travesuras.
-No lo sé aun. - Rio otra vez con sus preguntas.- No creo que puedas jugar con él o ella, pequeñajo.- Le revolvió el cabello.- Mira, -Cogió su manita y acerco a su barriga.- siente las pataditas que da.
-¡¡OH!!- Sus ojitos brillaron con intensidad.

La mujer dejo asombrado al pequeño demonio. Su manita se alejo de su barriga. Tuvo una visión del futuro. En él, salía él hecho un adulto en el trono de su padre y a su lado una hermosa joven con un niño en su regazo. Aquel fruto de su vientre estaba ligado al destino de aquel travieso. Salió de su trance y lo miro. Se agacho a su altura.

-¡Oye! Kakashi,-Lo llamo con ternura.- porque no vas a la cocina a molestar a los cocineros.- Bajo el volumen de su voz.- Tiene una tarta de chocolate escondida por ahí.
-¡CHOCOLATE!- Grito emocionado y relamiéndose el mismo tiempo.
-¡Sí! Corre o se la comerán ellos primero. - Le dio un pequeño empujón y lo vio correr como un loco. Volvió acariciar su barriga.- ¿Con qué serás un reina, eh? Tu hermana se pondrá celosa, si se entera. – Hablo a su barriga.- Debo informar al señor. No sé cómo se lo tomara…
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El dolor desapareció. Mama llevaba un buen rato callada. ¿En que estará pensando? Bueno, mi jefe está ahí parado. Parece preocupado, pero… ¿De qué? Además, ¿Qué es de él? Antes le he escuchado llamarlo… ¿Padre? Entonces quien… ¡NO! ¿Por qué no me lo ha dicho en todo este tiempo? No importa. Lo que quiero saber es…. ¿Qué está pasando aquí?

-Mama,- La llamo con voz muy baja.- ¿Qué hacéis aquí? ¿Qué pasa?
-¡Shh!- Me beso en la cabeza.- Descansa mi niña.- Volvió acunarme- He parado- Se dirigió a mi jefe.- la hemorragia, pero debe descansar mucho.
-Menos mal.- Respiro tranquilo- ¿No ha cambado nada, no?
-No.- Me acaricio el pelo.- Aunque será mejor que lo alejes unos días.
-De acuerdo.- Agarro el pomo de la puerta- Yo me ocupare de este personalmente.

Abrió la puerta y ahí estaba él sentado en el suelo malherido y con la espalda apoyada contra la pares. Se agarraba a una de sus rodillas y tenía la cabeza gacha. Cuando sintió la puerta abrirse, levanto su cabeza. Su mirada intensa se clavo en mis ojos. Reflejaban tristeza y… No se describirlo. Su padre, mi jefe, lo aupó y se lo llevo sobre sus hombros. Desaparecieron en un cerrar y abrir de ojos. En ese instante sentí miedo, pero mama estaba ahí. Me volvió a besar y empezó a incorporarse primero. Luego me ayuda a mí como pudo. El suelo resbalaba por mi sangre. Conseguí llegar a la cama sin caerme. Por lo menos las sabanas no estaban manchadas. No me recosté, porque mama empezó a cambiarme el pijama y la ropa interior. Todo me da vueltas. Me siento tan cansada, débil y vacía. Mama se acerco con ropa limpia y me cambio en silencio. . Cuando acabo, me ayudo acostarme y me arropo. Bien tapadita hasta el cuello, pero bien calentita. Me miro y sonrío con nostalgia.

-Mama,-la llamo otra vez.- Me cuentas ese cuento que me contabas de pequeña.
- ¡Oh! Aquel.- Se sentó en una silla cercana de mi cama.- Veamos. ¿Cómo empezaba? –Se le ha olvidado.- ¡Ah! - lo recordó.- Había una vez una niña que quería ser princesa. Pues esta añoraba tener un príncipe. –Empezó a narrar. - Así que un día decidió explorar el mundo, hasta que finalmente el príncipe le encontró a ella…

No llegue a escuchar como acababa el cuento. Pues mis ojos se cerraron. Nunca he llegado a escuchar el final de ese cuento. Siempre me quedo dormirá. Pero entre las sombras de mis sueños formantes se escucha una voz…

-Perdóname…-

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