lunes, 3 de febrero de 2014

Sin titulo aun- Cap 0-1

El dulce aroma del café embraguiaba el pequeño despacho. Llegaba desde la cocina. Se lo estaban preparando para él o era por puta maldad. No podía a ir a comprobarlo. Aun le quedaban exámenes por corregir, unos quince, más o menos.  Cada día entendía menos la caligrafía de sus alumnos. Esos nuevos teléfonos móviles de última generación, lo habían empeorado. Se comían las letras, palabras e incluso usaban expresiones poco correctas para la asignatura. Se había visto obligado a suspender a la gran mayoría. Algunos se libraban. Pues mantenían el correcto uso de la expresión escrita.
Una taza humeante apareció en su campo visual. Entonces el café si era para él. Unos suaves labios rozaron su mejilla. Era su ángel de la guardia. Sin ella moriría de hambre y sería un desastre de hombre. Dejo de lado el bolígrafo rojo y el examen. La cogió de la cadera, atrayéndola hacia él, con un brazo. No necesitaba más. Su cercanía le quitaba cualquier disgusto o estrés. Ahora le otorgaba unos segundos de distracción.

-¿Cuánto te falta? –Le pregunto mirando por encima los folios.- Te echo de menos en la cama.
-Me quedan estos por corregir.- Le señalo unos exámenes.- Se logro descifrarlos.- Alzo sus ojos azulados hacia ella.- No puedo con ellos. Escriben fatal.- Cogió la taza y se la llevo a los labios.- tus exámenes eran de los mejores.- Tomo un sorbo de ese oscuro liquido. Lo saboreo todo lo que pudo.- ¿Lo recuerdas?
-Lo recuerdo a la perfección.- Le retiro uno de esos mechones rubios que a él tanto le molestaba.- Ese año fue una pesadilla.

Esbozo una gran sonrisa al recordarlo. Para él también lo fue. Ese año fue en el que cambio su vida.

-o-

Unos años antes, este mismo hombree estaba paralizado ante la puerta de un aula. Era su primer día trabajo. Se sentía inseguro. No estaba preparado para ejercer como profesor. Cuatro años estudiando para estar así. No. Respiro hondo. Debía concienciarse. Sería su oficio hasta el día de su jubilación. Acerco la mano al poco de la puerta. ¿Estaba haciendo lo correcto? Si, su deber era moldear la mente de esos jóvenes y guiarles por el buen camino.
Abrió la puerta decidido. Encontró a los alumnos aburridos. Su entrada los sobresalto. No lo esperaban tan pronto. Observaron cada movimiento suyo,  desde su entrada hasta su llegada a la mesa. Aquello le intimido un poco. Dejo los libros y otros objetos sobre la mesa. Cogió un folio y paso lista. Estaban todos. No tuvo que poner ninguna falta. Luego se presento. No dio muchos detalles de su vida. Solo dijo su nombre, como impartiría la clase y aclaro dudas.  Después abrió el libro por las primeras páginas. E impartió su primera clase.
Se acostumbro rápido a los horarios y clases. Lo tenía todo controlado por el momento. Nadie se había quejado de él. Lo único malo era el mote que le habían puesto sus alumnos. En su opinión no le pegaba nada. Pero no podía perder tiempo con esas tonterías. Mientras no le molestasen.
En esos momentos se encontraba en la sala de profesores. Corregía unas redacciones de los de primer año.  Eran un desastre. No se comparaban con los del último curso. Esos eran perfectos. Se atuso el pelo agobiado. No podía con tanta falta ortográfica.
Necesitaba con urgencia un buen café cargado. La máquina de café estaba lejos. Se levanto desganado. No tenía ganas de ir allí. La dichosa maquina estaba situada en el otro extremo del edificio. Además no podía irse. En cualquier momento podía aparecer alguno de sus alumnos. La hora anterior les había pedido hacer grupos para un trabajo. Cuando lo tuvieran decidido que le llevaran la lista de los grupos.  Pero no aguantaba más. Lo necesitaba ya para recargar pilas.
Salió al pasillo sin saber con quién chocaba. Paso tan rápido. Sus labios habían rozado los de esa persona. Le gusto. Eran suaves y le dejaban un pequeño cosquilleo sobre ellos. Esa persona se separo asustada. Era una de sus mejores alumnas de último año.  Su nombre era María. Le entrego  la hoja esperada y se marcho corriendo.

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